La Reflexoterapia consiste en la creencia de que la estimulación de ciertas terminaciones nerviosas localizadas en determinadas partes del cuerpo puede inducir como consecuencia de ésta estimulación, supuestas respuestas reflejas que, de acuerdo con sus practicantes resultan beneficiosas para aliviar ciertas dolencias que acompañan a las situaciones de enfermedad.
Las terminaciones nerviosas que se estimulan están en la superficie corporal, es decir, en la piel o en las mucosas, y su excitación puede hacerse de numerosas formas, entre las que destacan el roce o el masaje.
Según los practicantes de la reflexoterapia podal, en puntos concretos y bien especificados puede aliviar numerosas dolencias, que van desde los dolores de espalda hasta la gastritis, dolores menstruales, estreñimiento, asma o cefalea.
La reflexoterapia podal se basa en el hecho de que ciertos puntos de los pies se vuelven más sensibles cuando existe alguna enfermedad: el aumento del dolor en ciertos puntos de los pies indicaría la presencia de la dolencia, y el masaje en dichos puntos la aliviaría. Por ello, la reflexoterapia podal no es un simple masaje de placer, ya que suele producir incluso dolor cuando el experto presiona sobre los puntos seleccionados.
Está indicada en casos de dolor en el cuello, columna lumbar, cuando hay menstruaciones dolorosas, estreñimiento, e incluso casos de asma. Es cierto que para algunas de estas dolencias la reflexoterapia podal es sólo una ayuda terapéutica, no un remedio definitivo (como en el caso del asma), pero puede complementar la acción de los fármacos.
No está indicada en los casos de fiebre, ni tampoco en las mujeres embarazadas.
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