La Termoterapia se utiliza en estética con el fin de llegar al tejido adiposo, aumentar su temperatura local incrementando el metabolismo celular y mejorando la circulación en dicho tejido.
Cuando existe celulitis, la circulación sanguínea está alterada, por lo que oxigena poco el tejido adiposo y se acumulan toxinas y productos de desecho.
Al aumentar la temperatura, los vasos se dilatan y el oxígeno puede penetrar con facilidad promoviendo mecanismos de lipólisis (degradación de triglicéridos almacenados en los adipocitos) y permitir la salida de sustancias tóxicas, para luego ser eliminadas por orina.
Es por eso que después de la sesion de Termoterapia lo ideal es hacer un drenaje linfático para activar la eliminación de dichas toxinas del organismo estimulando la diuresis.
La Termoterapia actua con un moderno equipo que se basa en la aplicación de bandas difusoras de calor que lo emiten por radiación infrarroja, que se colocan en íntimo contacto con la piel.
Mediante este mecanismo de acción de naturaleza fisiológica, se estimula el metabolismo celular, obteniendo como principal efecto la reducción del volumen, y consecuentemente, del tejido adiposo general.
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